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Respuesta directa: cuando el adhesivo se acaba a mitad del lote y el repuesto pertenece a otro lote, el cambio no es una simple recarga: hay que parar en el límite entre módulos, verificar el lote nuevo como si acabara de llegar —identidad, proporción 10:1 con ambos componentes del mismo lote, plazo de almacenamiento y estado del envase—, no mezclar el resto del lote anterior con el nuevo, tratar el primer módulo recubierto con el lote nuevo como una primera pieza nueva y registrar qué módulos llevan cada lote. El lote nuevo puede ser el mismo producto, pero no es el mismo lote, y la trazabilidad debe quedar dividida en dos para que un defecto posterior solo señale a un lote, no a todo el lote de módulos.
Este artículo trata un solo momento: el adhesivo se termina durante la producción y el envase que lo sustituye trae otro número de lote. No trata la recarga con el mismo lote, ni la recepción del adhesivo antes de almacenarlo, ni la mezcla de los dos componentes, ni la primera muestra con la que se abre el lote. Cada uno de esos pasos tiene su propio procedimiento. Aquí la pregunta es más estrecha: cuando el lote cambia a mitad del trabajo, ¿qué hay que verificar, qué hay que registrar y qué errores convierten un cambio de lote en un lote de módulos que ya no se puede explicar?
La respuesta corta es que el cambio de lote es un cambio de identidad, no un cambio de envase. El adhesivo nuevo lleva otro lote, otra historia de almacenamiento y otra fecha límite, aunque el nombre del producto sea el mismo. Si la línea lo trata como si nada hubiera cambiado, el registro del lote de módulos deja de decir la verdad: cuando aparezca un defecto, nadie podrá saber qué módulos llevan el lote sospechoso y cuáles no.
El cambio de lote ocurre cuando el depósito o el juego de adhesivo se agota durante la producción y el repuesto que se carga pertenece a un lote distinto del que se estaba usando. Es un hecho normal de producción: un depósito de 30 litros y un juego de 22 kilos se terminan, y el almacén entrega el siguiente juego disponible, que casi nunca es del mismo lote. El cambio no es un fallo ni una emergencia: es un paso previsto que debe hacerse con un procedimiento, no de memoria.
Hay que distinguirlo de dos situaciones parecidas. Primera: reponer con el mismo lote. Si el repuesto es del mismo lote —mismo número, mismo juego, misma fecha—, el cambio es una recarga: se para en el límite entre módulos, se repone sin cambiar la mezcla y se demuestra el rearranque en un módulo antes de seguir con el lote. Segunda: la recepción de un lote nuevo en el almacén. Esa verificación se hace antes de guardar el adhesivo, como se describe en el artículo sobre qué verificar en la recepción del lote antes de almacenarlo. Este artículo empieza después: el lote nuevo ya está en la línea, en el momento de cargarlo en la máquina.
La regla de parada es la misma en los tres casos: el cambio se hace entre módulos, nunca a mitad de un módulo. Un módulo a medio recubrir con el lote anterior no se completa con el lote nuevo. Si la alarma de nivel suena a mitad de un módulo, ese módulo se termina o se aparta según el procedimiento de la línea, y el cambio de lote empieza con el módulo siguiente, limpio.
Regla práctica: un cambio de lote siempre empieza entre dos módulos. Si no sabes con qué módulo empieza el lote nuevo, el registro ya está roto antes de cargar el envase.
Dos lotes del mismo adhesivo comparten el nombre del producto y la proporción de mezcla, pero no comparten su historia. Cada lote tiene su propio número, su propia fecha de fabricación, su propio tiempo en el almacén y sus propias condiciones de almacenamiento. Un lote guardado nueve meses cerca del límite no es igual a un lote recién recibido, aunque la etiqueta del producto sea idéntica. Por eso el número de lote existe: para que dos envases con el mismo nombre puedan distinguirse cuando importa.
La consecuencia práctica es directa: si un defecto aparece después del cambio, la primera pregunta es si el defecto sigue al lote nuevo o estaba ya en el lote anterior. Sin un registro que divida los módulos por lote de adhesivo, esa pregunta no tiene respuesta, y la única opción es sospechar de todo el lote de módulos. Con el registro dividido, la sospecha se limita a los módulos que llevan el lote nuevo.
Hay una segunda razón, más concreta: la proporción de mezcla. El adhesivo de este artículo es de dos componentes, con una proporción A:B de 10:1 en peso. Esa proporción solo tiene sentido si los dos componentes pertenecen al mismo lote. Mezclar el componente A del lote anterior con el componente B del lote nuevo rompe la trazabilidad de la mezcla: ya no hay un lote de adhesivo, hay una mezcla sin identidad. Por eso la regla es simple y no admite excepciones: el lote nuevo entra con sus dos componentes juntos, A y B del mismo lote, y el lote anterior sale con sus dos componentes juntos.
El lote nuevo se verifica antes de cargarlo en la máquina, no después de recubrir los primeros módulos con él. La verificación es corta —cinco comprobaciones— y se hace en el momento del cambio, con el envase en la mano. Si alguna comprobación falla, el lote nuevo no se carga: se aparta y se avisa al responsable. Cargar un lote dudoso para «probar si funciona» traslada la duda a los módulos.
| Comprobación | Qué se verifica | Si falla |
|---|---|---|
| Identidad del lote | El número de lote de la etiqueta coincide con el registrado en la recepción; A y B son del mismo lote | No se carga; se aparta y se aclara la identidad antes de seguir |
| Proporción de mezcla | La proporción es A:B = 10:1 en peso, con ambos componentes del lote nuevo | No se mezcla A de un lote con B de otro; se aparta el juego incompleto |
| Plazo de almacenamiento | El lote está dentro de su plazo de almacenamiento de 9 meses por debajo de 25 °C | No se carga; un lote fuera de plazo no se «aprovecha» en producción |
| Estado del envase | Envase sellado, guardado en lugar fresco y seco, sin daños ni apertura previa sin registrar | No se carga; se registra el estado y se decide con el responsable |
| Ficha del lote | La ficha del lote nuevo está disponible y corresponde al número de la etiqueta | No se carga sin su ficha; un lote sin ficha es un lote sin identidad |
Estas cinco comprobaciones son la versión corta, en el momento del cambio, de la recepción completa del lote, que se describe en el artículo sobre qué verificar en la recepción del lote antes de almacenarlo. La recepción ya se hizo cuando el lote entró en el almacén; aquí solo se confirma que el envase que llega a la máquina es el lote que dice ser, que está en plazo y que sus dos componentes van juntos. No se repite la recepción entera, pero tampoco se carga un lote sin mirarlo.
Cuando el lote cambia, casi siempre queda un resto del lote anterior: adhesivo en el depósito, en las tuberías o en un envase abierto a medias. Ese resto tiene tres destinos posibles, y solo uno de ellos es correcto en cada caso: volver al almacén con su etiqueta de lote, desecharse según el procedimiento de la fábrica, o —solo si el procedimiento lo permite y queda registrado— usarse en otro trabajo con su identidad intacta. Lo que nunca es correcto es verterlo en el depósito del lote nuevo para «no desperdiciarlo».
Verter el resto del lote anterior sobre el lote nuevo crea una mezcla de dos lotes en un mismo depósito, y esa mezcla ya no tiene un número de lote: tiene dos. A partir de ese momento, ningún módulo recubierto con esa mezcla puede asignarse a un lote concreto, y el registro dividido del apartado 6 deja de ser verdad. El ahorro de unos gramos de adhesivo cuesta la trazabilidad de todo lo que se recubra después.
El resto que vuelve al almacén debe volver etiquetado: número de lote, fecha de apertura, cantidad aproximada y estado —abierto, en uso, con su fecha—. Un envase abierto sin etiqueta en el almacén es un lote anónimo, y un lote anónimo no debe cargarse en ninguna máquina. El resto que se desecha debe desecharse como residuo de adhesivo, con el recipiente cerrado y según el procedimiento de la fábrica; no se vierte en el envase del lote nuevo ni se guarda «por si acaso» sin etiqueta. La decisión sobre el resto la toma el responsable del turno y queda escrita en el mismo registro del cambio de lote, no de palabra.
El primer módulo recubierto con el lote nuevo se trata como una primera pieza nueva, aunque la máquina no haya cambiado de programa ni de producto. La razón es sencilla: la única variable que ha cambiado es el lote de adhesivo, y la primera pieza es la comprobación que dice si ese cambio se nota. Si la primera pieza sale bien, el lote nuevo queda habilitado para seguir. Si sale mal, la sospecha apunta al lote nuevo o al cambio mismo, no a todo el lote de módulos, y el problema se detiene en un módulo en lugar de extenderse a una producción entera.
La comprobación de esa primera pieza sigue el mismo procedimiento que la primera muestra con la que se abre un lote de producción, descrito en el artículo sobre la primera muestra GOB que decide si se sigue o se ajusta: se verifica antes de seguir, y el lote no continúa hasta que la muestra decide. Este artículo no repite ese procedimiento; solo fija el momento: después de un cambio de lote, la primera pieza es obligatoria, no opcional, y su resultado queda registrado junto al número del lote nuevo.
Si la primera pieza falla, la línea se detiene y no se sigue «a ver si mejora». Los pasos son tres: apartar la pieza, revisar si el fallo está en el lote nuevo —identidad, proporción, plazo— o en el cambio mismo —carga, purga, programa—, y no reanudar hasta que la causa esté identificada. Un fallo en la primera pieza después de un cambio de lote es la señal más barata que da el proceso: cuesta un módulo. Ignorarla cuesta un lote.
El registro del cambio de lote es el documento que divide el lote de módulos en dos poblaciones: los módulos recubiertos con el lote anterior y los recubiertos con el lote nuevo. Sin ese registro, el lote de módulos es una sola población sin historia; con él, cada módulo tiene un adhesivo identificable. El registro se escribe en el momento del cambio, no al final del turno, y lo firma quien hace el cambio.
| Campo del registro | Por qué debe quedar escrito |
|---|---|
| Lote de adhesivo anterior y módulos que llevan ese lote | Delimita la primera población: desde el primer módulo del lote hasta el último recubierto con el lote anterior |
| Lote de adhesivo nuevo y primer módulo con ese lote | Delimita la segunda población: el primer módulo recubierto con el lote nuevo es el límite entre ambas |
| Fecha y hora del cambio | Sin hora, el límite entre lotes es una aproximación y no una frontera |
| Resultado de la primera pieza con el lote nuevo | Es la prueba de que el lote nuevo quedó habilitado antes de seguir produciendo |
| Destino del resto del lote anterior | Cierra el lote anterior: devuelto al almacén etiquetado o desechado según procedimiento |
| Operario y responsable del cambio | Permite preguntar por la decisión después, en lugar de discutirla de memoria |
El registro debe permitir una pregunta concreta, semanas después: «este módulo, ¿con qué lote de adhesivo se recubrió?». Si la respuesta exige buscar en la memoria de alguien, el registro no sirve. Si la respuesta está en una línea del registro —módulo número X, lote nuevo, fecha y hora—, el registro sirve. La trazabilidad no es un archivo: es la capacidad de responder esa pregunta sin dudar.
Un cambio de lote no es un motivo para tocar la presión de dispensado ni el programa. La ventana de presión de entrada de la máquina GOB-LXS330 es de 0,5 a 0,8 MPa, y esa ventana no cambia porque cambie el lote de adhesivo. Si la primera pieza con el lote nuevo sale mal, la tentación es ajustar la presión «para compensar»; ese ajuste destruye la única comparación limpia que tiene el proceso: mismo programa, misma presión, solo cambia el lote. Con la presión tocada al mismo tiempo que el lote, ya no se sabe si el fallo es del lote nuevo o del ajuste.
La regla es, por tanto, cambiar una sola variable cada vez: primero el lote, con la presión y el programa intactos, y verificar la primera pieza. Solo si la primera pieza demuestra un problema repetible y la causa apunta a la presión —no al lote— se toca la presión, y ese ajuste queda registrado como un cambio aparte, con su propio motivo. El artículo sobre qué significa la ventana de 0,5 a 0,8 MPa para la calidad del recubrimiento explica por qué la presión estable es una variable de espesor: cambiarla a la vez que el lote mezcla dos causas en un solo síntoma.
Lo mismo vale para el programa: el nombre de la receta guardada, los puntos enseñados y la trayectoria no cambian con el lote. Si el cambio de lote coincide con un cambio de producto o de tamaño de módulo, eso ya no es un cambio de lote: es un cambio de formato, con sus propias verificaciones de programa, fijación y zona de exclusión, y debe tratarse como tal, no como una recarga.
Regla práctica: en un cambio de lote, solo cambia el lote. Si algo más cambia al mismo tiempo, ya no estás haciendo un cambio de lote: estás haciendo dos cambios a la vez, y el primero que falle no tendrá un responsable claro.
— Mezclar el componente A del lote anterior con el componente B del lote nuevo. La proporción 10:1 deja de pertenecer a un lote y la mezcla queda sin identidad.
— Verter el resto del lote anterior en el depósito del lote nuevo para no desperdiciarlo. El depósito pasa a contener dos lotes y ningún módulo posterior puede asignarse a uno solo.
— Saltarse la primera pieza porque «el adhesivo es el mismo». El nombre del producto es el mismo; el lote no lo es, y la primera pieza es la única comprobación que lo demuestra antes de seguir.
— Registrar solo el lote nuevo y olvidar el anterior. Sin el último módulo del lote anterior, el límite entre las dos poblaciones no existe y el registro no puede responder qué módulo lleva cada lote.
— Cambiar la presión al mismo tiempo que el lote. Dos cambios a la vez convierten un fallo en un enigma: no se sabe si la causa es el lote o el ajuste.
— Dejar el resto del lote anterior en un envase abierto sin etiqueta «por si hace falta». Un lote sin etiqueta en el almacén es un lote que la próxima persona cargará sin saber qué es.
— Completar con el lote nuevo un módulo empezado con el lote anterior. Un módulo recubierto con dos lotes es un módulo que no pertenece a ninguna de las dos poblaciones del registro.
La máquina de recubrimiento GOB de JHIMS, la GOB-LXS330, es el equipo sobre el que ocurre el cambio de lote descrito en este artículo: precisión de funcionamiento de ±0,05 mm, velocidad de 200 mm/s, capacidad de adhesivo de 30 litros, fijación de 400 × 400 mm, programación por enseñanza con almacenamiento de parámetros, válvula antidrip y alarma de nivel de líquido. La capacidad de 30 litros es el dato que fija cuándo llega el cambio: el depósito se vacía durante la producción y el cambio de lote es el procedimiento que lo sigue. La alarma de nivel avisa de que el adhesivo se termina; no decide qué lote entra después: esa decisión es del operario, con la verificación del apartado 3.
El adhesivo citado en este artículo es el OPT315, material de sellado de silicona de dos componentes y curado a temperatura ambiente: proporción A:B de 10:1 en peso, presentación de 22 kilos por juego —20 kilos de A y 2 kilos de B—, almacenamiento de 9 meses por debajo de 25 °C en lugar fresco y seco con el envase sellado. El mismo producto advierte que un espesor de vertido por debajo de 20 mm se desgasifica de forma natural y que no se recomienda el curado con calor. Esos dos datos pertenecen al material y no cambian con el lote; lo que cambia con el lote es su número, su fecha y su historia de almacenamiento, y por eso se verifica cada lote nuevo aunque el producto sea el mismo.
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Máquina de dispensado de sobremesa con cabezal de jeringa y regulador de presión (foto de producto de jhims.com; no es la GOB-LXS330, la máquina de recubrimiento GOB citada en este artículo).
La foto muestra una máquina de dispensado distinta de la GOB-LXS330, y se incluye solo para ilustrar el puesto de dispensado —cabezal, jeringa, mando de enseñanza y regulador de presión con manómetro— en el que ocurre el cambio de lote. Los datos de la GOB-LXS330 y del OPT315 citados arriba son los de sus páginas de producto: GOB-LXS330 y OPT315. La versión en español de esas páginas de producto no existe; los enlaces llevan a las páginas en inglés, donde están los parámetros citados.
La lista siguiente es el cambio de lote en una página. Se sigue en orden, en el momento del cambio, y se firma al final. Un paso saltado no se recupera al final del turno: se recupera antes de seguir recubriendo.
| Paso | Hecho |
|---|---|
| 1. Parar entre módulos | El cambio empieza entre dos módulos; ningún módulo queda a medias con dos lotes |
| 2. Verificar el lote nuevo | Identidad, A y B del mismo lote, proporción 10:1, plazo de 9 meses, envase sellado, ficha disponible |
| 3. Decidir el resto anterior | El resto vuelve etiquetado al almacén o se desecha según procedimiento; nunca se vierte sobre el lote nuevo |
| 4. Cargar el lote nuevo | A y B del lote nuevo juntos, sin mezclar con el lote anterior |
| 5. Primera pieza | El primer módulo con el lote nuevo se verifica como primera pieza y su resultado queda registrado |
| 6. Registrar la división | Último módulo del lote anterior, primer módulo del lote nuevo, fecha y hora, destino del resto, firmas |
| 7. No tocar presión ni programa | La presión sigue en 0,5–0,8 MPa y el programa guardado no cambia con el lote |
Si el producto es el mismo, ¿el adhesivo del lote nuevo es el mismo adhesivo?
Es el mismo producto, no el mismo lote. Cada lote tiene su propio número, fecha e historia de almacenamiento. Por eso se verifica cada lote nuevo y se registra qué módulos lo llevan: si aparece un defecto, la sospecha debe poder limitarse a un lote.
¿Puedo mezclar el resto del lote anterior con el lote nuevo para no desperdiciarlo?
No. Verter el resto anterior sobre el lote nuevo crea una mezcla de dos lotes sin identidad, y ningún módulo posterior puede asignarse a un lote concreto. El resto vuelve etiquetado al almacén o se desecha según el procedimiento de la fábrica.
¿Cuántos módulos debo volver a comprobar después del cambio?
Uno: la primera pieza con el lote nuevo. Si esa pieza supera la verificación, el lote queda habilitado. Este artículo no fija un número mayor de piezas de control: ese número pertenece al plan de muestreo y a los criterios de aceptación del cliente, no a una guía general.
¿Qué hago si la primera pieza con el lote nuevo falla?
Parar. Apartar la pieza, revisar si el fallo está en el lote nuevo —identidad, proporción, plazo— o en el cambio mismo, y no reanudar hasta identificar la causa. No se sigue recubriendo «a ver si mejora», ni se ajusta la presión a la vez que se cambia el lote.
¿Qué pasa si ya no sé qué módulos llevan cada lote?
Entonces el registro ya falló y la única opción honesta es tratar todo el lote de módulos como sospechoso hasta que la inspección demuestre lo contrario. Es el coste de no escribir el cambio en su momento: la trazabilidad no se reconstruye de memoria.
Conclusión: un cambio de lote de adhesivo a mitad de la producción es un procedimiento de cinco minutos que protege la trazabilidad de todo el lote de módulos: parar entre módulos, verificar el lote nuevo, decidir el resto anterior sin mezclarlo, comprobar la primera pieza y registrar la división. El lote nuevo es el mismo producto con otra identidad, y tratarlo como si fuera el mismo lote es lo que convierte un cambio rutinario en un lote de módulos que nadie puede explicar. Para consultar los parámetros de la máquina de recubrimiento GOB-LXS330 o del adhesivo OPT315, o para pedir asesoramiento sobre su línea de módulos LED con GOB, escriba a [email protected].